La Pequeña Tienda de los Horrores (2009)

Primer post de una serie dedicada a la cartelería que he ido elaborando durante los últimos años, sobre todo para anunciar los, ya míticos, musicales que elaboran alumnos y profesores del IES Infante don Fadrique de Quintanar de la Orden, en Toledo.

El primero de estos musicales, “La Pequeña Tienda de los Horrores”, basado en la legendaria película de terror de Roger Corman (1960), que se convirtió en musical estrenado “Off-Off Broadway” (esto es, teatros con muy poco aforo fuera del circuito de Broadway) en 1982, y que a su vez fue adaptado para el cine por Frank Oz en 1986.

Con música de Allan Menken y letras de Howard Ashman, Antonio Miñán, profesor de nuestro instituto hizo una versión traducida al español para esta ocasión.

El cartel, realizado a partir de ideas de los alumnos del Taller Tecnológico de 2º de E.S.O. de ese año, utiliza una imagen obtenida de internet y modificada con Photoshop, que no he podido volver a encontrar por lo que no sé a quién agradecer su desinteresada (e inconsciente) contribución. Son células, pero no sé de qué organismo, o si son organismos unicelulares o parte de un tejido. Se seleccionó por su parecido con Audrey II, la planta carnívora protagonista de la obra:

 

horrores

 

El fondo y demás elementos son una amalgama de efectos de Photoshop y un abuso desmesurado de un pincel con forma de goterones de sangre (esa afición tan sana por el gore). Si a eso añadimos el exceso en la variedad de tipos de letra, se obtuvo un resultado bastante “naive”. En él pueden verse las representaciones que se hicieron por toda la zona, además de los nombres de los participantes (alumnos y profesores) en los bordes exteriores.

El que firma estas palabras, además de la cartelería, debutó como actor amateur interpretando al famoso dentista sádico de la obra que popularizó Steve Martin. Literalmente, para morirse de risa…

Variación 9

En el fondo se insinúan las líneas verticales y horizontales, y como elemento en primer plano se sitúa una mancha con los mismos colores de la onda. Ésta última está duplicada, estando la repetición más alejada que en el anterior canon, según la melodía que se repite se aleja del tono principal también en la música.
Sigue dominando un color azul-verdoso, en esta ocasión más cerca del verde que del azul.

Variación 7

Primer cuadro de la tercera terna. Estos tres cuadros tienen tonos verdes o azulados y, además de la onda, algún elemento más en primer plano, 3 artefactos en la parte inferior izquierda en este caso. Los fondos contienen líneas verticales y horizontales. Aquí, además, hay manchas que remarcan algunos de los cruces entre estas líneas. Todo está pintado con pintura acrílica.

Variación 6

Fondo en dos tonos del mismo color, líneas horizontales blancas, difuminadas en algunas zonas, como en las dos variaciones anteriores. El canon presente en la pieza musical se representa aquí con un desdoble de la línea. La distancia entre la onda y su doble se irá agrandando en sucesivos cánones, conforme vaya ampliándose la distancia entre los tonos de las dos voces en la obra musical.

[REC]²

[REC] nos dejó con una imagen en Nightshot grabada en la retina. [REC]² explica esa escena y muchas más cosas. Es lo que todos queríamos, pero, una vez desvelado el misterio, me hubiera gustado no saberlo.

Formalmente es estupenda, aunque no tiene esa “frescura” que tenía su antecesora. Digamos que ya conocemos los trucos. No por eso deja de impactar. Como dicen sus directores, esta continuación tiene 10 veces más de todo lo que tenía la primera entrega. No te gusta el caldo, pues toma dos tazas… Fieles a la cámara al hombro, a la sangre, los gritos, arañazos y mordiscos, algunos momentos son excelentes, de cine de terror de primera, de los que luego recuerdas unas horas más tarde cuando estás intentando conciliar el sueño.
Esta vez creo percibir más ironía, en general. En la elección de personajes, por ejemplo, y, por supuesto, en la manera de “explicar” lo que ocurre y qué es esa infección.

No comento nada más, para no destriparla (je, je, que expresión tan adecuada…). Sólo 2 cosas sobre el público del cine. Primero: al menos una persona se salió a mitad de la película. No creo que fuera porque no soportara las escenas violentas: lo tenía al lado y no parecía disgustado: más bien aburrido. Se perdió la parte más interesante de la película.
Segundo: ¿por qué algunos se ríen a carcajada limpia con escenas extremadamente violentas, no sólo en el contenido visual, sino también en la carga emocional que tienen? Con Bad Taste puedes reirte cuando al protagonista se le cae parte del cerebro, porque… ¡¡¡tío, es de coña!!! Es tan irreal y, sobre todo, no tiene ninguna carga emocional. Evidentemente, cualquier cosa de una película fantástica y de terror como es [REC]² también es de coña… pero leñe, una cosa es sonreírse por la ironía de la situación y otra muy distinta comportarte como si estuvieras viendo una de esas de Jim Carrey haciendo el payaso. Pero bueno, será que yo soy muy sensible…

Y para finalizar y muestra de ironía, el trailer oficial: