Universos Ocultos

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Lisa Randall nos propone en este libro de divulgación un repaso a los avances en la física del siglo XX y las especulaciones actuales que exploran la posibilidad de que nuestro universo cuente con dimensiones extras todavía no descubiertas.

El texto está escrito en 2005 y si uno está al tanto de los últimos descubrimientos (bosón de Higgs, ondas gravitacionales) puede darse cuenta de lo rápido que avanza la física en este principio de siglo. A pesar de ello, Universos Ocultos es un libro que resume de manera inteligible para el lector que no es especialista en estos temas el apabullante mundo de la física de partículas experimental y los modelos teóricos que intentan explicarlo. Modelos que van por buen camino, pues algunas de sus predicciones experimentales se están cumpliendo. Pero siempre quedan misterios por descubrir y el modelo estándar, aunque preciso hasta extremos inimaginables, todavía necesita de una explicación coherente de sus características.

La aparición de la teoría de cuerdas supuso una revolución en la manera de afrontar las investigaciones teóricas posteriores, algo que completara y explicara el modelo estándar. Pero venía con un regalo envenenado: dimensiones extras. Y la pregunta obvia: ¿Dónde están esas dimensiones extras? La primera opción es que son tan pequeñas que no las vemos; además, estarían enrolladas. Pero a finales de los 90 una nueva idea surgió, transformando la teoría de cuerdas en una nueva teoría, la teoría de branas, en la que estos nuevos entes, de varias dimensiones, podían explicar un universo con dimensiones enormes (incluso infinitas) que no serían visibles. La propia autora, en colaboración con otros físicos teóricos, ha propuesto diversos tipos de universo con esas dimensiones macroscópicas, algo que explica en el libro de manera elegante y sencilla, dentro de lo posible. También analiza la posibilidad de que alguna de estas configuraciones pueda ser comprobada con experimentos como los realizados en el LHC, pues predicen la aparición de algunas partículas que podrían ser la pista de esas dimensiones ocultas.

 

El cuento del antepasado

antepasadoCon los Cuentos de Canterbury de Chaucer como inspiración, Richard Dawkins relata la peregrinación del ser humano hasta los orígenes de la vida. En el camino se incorporarán los otros grupos de seres vivos que, desde su propio punto de partida, comparten parte del camino con nosotros.

La narración se estructura hacia atrás en el tiempo, recalando en lo que Dawkins llama contepasados, es decir, los últimos antepasados que tienen en común un conjunto de especies filogenéticamente relacionadas. Cada uno de estos contepasados (40 en total, hasta llegar al antepasado común de todos los seres vivos) no es una especie ni un individuo concreto del que se tenga noticia, sino el “prototipo” del que se supone que derivan los grupos que evolucionarán posteriormente.

Dawkins aprovecha estos encuentros para relatarnos aspectos concretos de la evolución de algunos grupos y, en ocasiones, describir los procedimientos y técnicas científicas que los investigadores utilizan para organizar e interpretar la ingente cantidad de información de la que se dispone en la actualidad gracias, sobre todo, a los análisis genéticos de miles de especies.

La biología evolutiva es una disciplina cambiante, que tiene que adaptarse a nuevos datos y descubrimientos, pero que cuenta con numerosas certezas que permiten hacerse una idea del desarrollo de los acontecimientos desde que la primera y rudimentaria célula procariota apareció en el planeta.

Un compendio claro y contundente de esta rama del conocimiento que se lee con deleite y fascinación; un ejemplo claro de la capacidad de Dawkins como divulgador riguroso y ameno.

Alicia en el país de los Cuantos

Una alegoría de la física cuántica.alicia

Loable intento de hacer accesible un tema tan lejano al sentido común como es la Física Cuántica.

R. Gilmore, basándose en el mundo imaginado por L. Carrol, repasa aspectos básicos de las investigaciones más importantes en la física de partículas elementales. Darle sentido al zoológico que ha ido surgiendo gracias a los experimentos con aceleradores fue la principal ocupación de los físicos del pasado siglo, que crearon un modelo en el que encajan y son explicadas todas las partículas.

Así, nos encontramos con fotones, electrones, protones, neutrones, muones e incluso quarks, a los que el autor caracteriza como personajes secundarios dotados de distintos comportamientos análagos a sus propiedades físicas.

No habrá sido tarea fácil escribir un libro como este, ni es fácil leerlo, pues recorrer todos los recovecos de la teoría cuántica en unas escasas 300 páginas es ciertamente arduo, pero al menos los conceptos elementales quedan claros y es una buena menra de comprender la lógica de la física actual, en la que el sentido común de nuestra experiencia macroscópica no tiene ningún valor.

Libros 2013

Termina el año y aquí va un repasito de los libros leídos. Menos que el 2012, pero es que  el trabajo acapara cada vez más tiempo.

Gran río del Espacio – Gregory Benford:

Tercera entrega de la saga del Centro Galáctico. Un cambio radical respecto a las dos anteriores, con un gran salto en el tiempo. Relata las desventuras de un grupo residual de humanos que sobreviven en un mundo dominado por las máquinas cerca del centro de la galaxia. Interesante, desconcertante. Veremos cómo evoluciona la serie.

Las constantes de la naturaleza – James D Barrow

Un recorrido por esos números, aparentemente arbitrarios, que hacen que el Universo sea como lo conocemos. Barrow reflexiona sobre su posible cambio a lo largo de la historia del universo, así como del hecho de que sus valores no pueden separarse mucho de los actuales sin que eso implique que la vida no sea posible.

Aguardando al año pasado – Philip K. Dick

Otra maravilla de Philip K. Dick, que no está entre sus obras más conocidas, pero que tiene todos los elementos del universo dickiano. Una droga que permite viajar en el tiempo, reflexiones profundas enredadas en una trama esquizofrénica, llena de simulacros… Es difícil explicar las sensaciones que produce la lectura de cualquier obra de este escritor. En este caso también existe el cuestionamiento de la realidad, los personajes derivan entre capas y capas de realidades que se complementan. Es imprescindible para cualquier aficionado a la buena ciencia ficción.
La telaraña entre los mundos – Charles Sheffield

Como el propio autor señala, una de las primeras apariciones de la idea del “ascensor” o “tallo de habichuela”, un enorme artefacto que conectaría la superficie terrestre con el espacio. El desarrollo de la novela no deja de ser un poco flojo, pero se deja leer bastante bien. Muy bonita la idea del asteroide rodeado de agua, creando un microambiente acuático con calamar incluido.

Un verano infinito – Christopher Priest

Del autor de “El Prestigio”, una interesante recopilación de cuentos con el tema del tiempo como hilo común. Destacable, por supuesto, el cuento que da título al libro, con sus imágenes congeladas que duran décadas. También es una gozada “vagabundeos pálidos”, un mal nombre para un gran cuento, también centrado en paradojas temporales. Buen estilo e ideas brillantes.

Testigos de las estrellas -Robert Charles Wilson

Robert Charles Wilson especula con la posibilidad de conseguir un aparato tan potente que permite observar incluso los detalles más nimios de planetas lejanos. Así, consiguen realizar el seguimiento de una civilización a 50 años luz de distancia. Para mí ha sido un descubrimiento este autor, con una prosa fluida, personajes bien perfilados y maestría para contar historias. Aunque esto podría considerarse una obra menor, estas características están presentes, por lo que es bastante recomendable.

Las 100 vidas de Lazarus Long – Robert Heinlein

Un clásico, que ha envejecido con algunas arrugas y un poco de mal aliento. Interesante su segunda parte, con viaje interestelar incluido.

Libros con reseña en el blog:

A través del mar de soles – Gregory Benford

En el océano de la noche – Gregory Benford

Spin- Robert Charles Wilson

Los Cronolitos – Robert Charles Wilson

La radio de Darwin – Greg Bear

El Prestigio – Christopher Priest

Atlas de las nubes – David Mitchell

Amos de Títeres – Robert A. Heinlein

La tierra permanece – George R. Stewart

Sin destino – Imre Kertész

La intersección de Einstein – Samuel R. Delany

Pensad en Flebas – Iain M. Banks

19 libros… bueno, no está tan mal, teniendo en cuenta el aumento de horas en el trabajo, dos musicales por el precio de uno, un avance significativo en mi técnica pianística (ya estoy al nivel de un niño de 7 años, por lo menos), un par de cuadros y otro a medias (más otro mural en el trabajo), un video youtubesco de encargo, y alguna otra cosa que seguro que olvido. Pretty Good Year:

Libros 2012

Lista de libros leídos en 2012. Algunos con “reseñica”, porque en su momento no tuve tiempo de hacer un comentario más detallado, o por respeto (¿qué puedo decir de un Thomas Mann que no se haya dicho ya?) o por falta de ganas (más bien esto último):

– El nacimiento del tiempo, Ilya Prigogine: Una entrevista y un par de conferencias de este premio Nobel de Química (1977) en las que reflexiona sobre el tiempo desde un punto de vista relacionado con la irreversibilidad de las reacciones químicas y la entropía.

 

 

 

 

– Flores para Algernon, Daniel Keyes: Ciencia Ficción humana, muy humana. La historia de un hombre con una inteligencia inferior a la media que consigue evolucionar hasta convertirse en un genio gracias a un experimento. El ser humano como conejillo de indias de una ciencia que intenta mejorar nuestras condiciones de vida, aunque esa ciencia a veces se impregne de lo peor de la condición humana. Un problema eterno: ¿la ignorancia es felicidad? Muy recomendable.

 

 

– El mundo y sus demonios, Carl Sagan: Un famoso libro del difunto divulgador científico, en el que analiza temas relacionados con el escepticismo: religión, fenómenos paranormales, credulidad, desconfianza ante la ciencia, etc… Una bofetada (nunca serán suficientes) a la tendencia humana a mitificar y distorsionar la realidad objetiva y a rechazar los datos que ayudan a explicar lógicamente los fenómenos. Una tarea ingente, de vital importancia para nuestra supervivencia, que Sagan afronta quizás con demasiada condescendecia.

 

 

– Evolución (el mayor espectáculo sobre la tierra), Richard Dawkins: El biólogo británico, sin embargo, no es nada condescendiente con las creencias irracionales, especialmente con los creacionistas. Y no es de extrañar, pues dispone de cientos de datos que respaldan la realidad de la evolución. Un libro muy bien argumentado y que es, más que una bofetada, un verdadero puñetazo en el estómago a los que defienden que todo lo necesario para entender la realidad está en un libro escrito hace más de 2000 años… (de locos, ¿verdad? Pues son legión, desgraciadamente) Pero este libro no sólo es eso; es también un recorrido por maravillas del mundo natural que son perfectamente explicadas basándose en lo que Darwin supo ver que subyacía debajo de la enorme diversidad biológica que nos rodea. No es que sea recomendable; es que es IMPRESCINDIBLE.

 

– Luminoso, Greg Egan: Colección de cuentos de este escritor de ciencia ficción australiano. Es mi primera incursión en su literatura y tengo que decir que no he salido disgustado. Introduce los últimos conocimientos científicos con soltura y se atreve a reinventar la ciencia ficción especulativa con esas nuevas aportaciones, como en el caso del relato sobre una anomalía matemática que amenaza con cambiar nuestra concepción de las ciencias exactas. También toca otros temas menos metafísicos, como la homosexualidad y la homofobia, en un relato crudo pero que explora una posibilidad a la que quizás tengamos que enfrentarnos como sociedad (aunque cosas similares ya han sucedido y suceden constantemente)

 

Ciberíada, Stanislaw Lem: Leer a Lem es una delicia. Su sentido de la ironía es encantador. De nuevo, como en Diarios de las Estrellas, da la sensación de ser un escritor del siglo XIX relatando sus aventuras estrambóticas como patético explorador de tierras lejanas, que inventa sus historias porque, en realidad, nada de lo que cuenta es cierto. En este caso los protagonistas son dos “constructores”, máquinas, que recorren el universo del uno al otro confín diseñando artefactos, mundos e incluso universos para ganarse la vida. Porque, después de todo, así es como se ganan la vida y se enriquecen (el anacronismo de ser pagados en oro es delicioso). Numerosas capas conforman estas historietas de aventuras, plagadas de sarcasmo y reflexiones sobre nuestra naturaleza. Lem, sin dudad, es uno de los grandes.

 

 

– Los asesinos del tiempo, Gilles d’Argyre: Con un prólogo demencial sobre el autor y su obra (escrito por el mismo autor, aunque con otro nombre), los asesinos del tiempo se enmarca en la ciencia ficción clásica. Una nave se ve lanzada millones de años al pasado y envuelta en una guerra entre seres muy superiores, sin darse cuenta de que llevan consigo al causante de tal batalla infinita que recorre el universo en el espacio y el tiempo.

Título: “Los Asesinos del Tiempo”

Autor: Gilles d’Argyre (Gérard Klein)

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 11.

1974 (edición 1976)

190 páginas

 

 

 

– Los Buddenbrook, Thomas Mann: Primera novela del ganador del Nobel de Literatura en 1929 (según el jurado, “principalmente por su gran novela, los Buddenbrook”). Es decir, que estamos ante una verdadera joya. Y uno no necesita los comentarios del jurado de los Nobel para darse cuenta de ello. Esta novela se te clava en la cabeza. Las fortunas y desdichas durante un siglo de una saga de comerciantes en una ciudad del norte de alemania que ve como su pequeño imperio va decayendo hasta terminar desapareciendo. Amor, resignación, responsabilidad, orgullo, vida y muerte aparecen página tras página con una maestría incomparable. El flujo de sensaciones avanza a oleadas, impregnando al lector con los reflejos de su propia existencia. Un viaje que deja marca, sin duda.

 

El libro de los universos, John D. Barrow: En este libro, Barrow describe la evolución de las concepciones científicas sobre el universo desde hace cientos de años. Desde los modelos de Aristóteles y Ptolomeo, hasta las últimas especulaciones de los físicos, que ya hablan de “multiverso” como algo más que probable según las nuevas teorías, el autor rememora las características de cada uno de ellos, sus pros y sus contras y la probabilidad de que sean reales. Y es que, realmente, todavía no sabemos en qué tipo de universo vivimos (pero nos vamos haciendo una idea: ya sabemos que no se ha terminado en el 2012)

 

– El hombre demolido, Alfred Bester: Esta novela tiene el privilegio de ser el primer Premio Hugo (en 1953). Un asesinato: conocemos toda su planificación y conocemos al asesino. No es el objetivo del autor elaborar una novela negra en la que se descubre al culpable al final del relato. Pero, sin embargo, sí  que es una novela negra, y de ciencia ficción, por supuesto. Es más bien ese tipo de libro más interesado en lo psicológico de los protagonistas. Hay telépatas, transportes futuristas, enredos familiares y una obsesión por un hombre sin rostro. Un libro con mucho encanto.

 

 

– Tigre, Tigre, Alfred Bester: También conocida como “las estrellas mi destino”, es posterior a “el hombre demolido”. Y he de decir que, para mí, bastante más interesante. Ciencia Ficción clásica, que introduce elementos básicos que aparecerán en la producción posterior de otros autores. Comienza con una descripción del “jaunteo”, una manera de desplazarse automáticamente de un sitio a otro con el poder de la mente (muy similar al “kwimmar” o “pucear” de los marcianos cabroncetes de Fredric Brown), y evoluciona hacia una historia de venganza infinita que atrapa fácilmente. Una característica del libro, que también aparece en el anterior, es la utilización de la tipografía como elemento visual para describir algunos momentos o sensaciones de los protagonistas. Un verdadero clásico de la ciencia ficción.

 

Título: “Tigre, Tigre”

Autor: Alfred Bester

Ed. Martínez Roca, Superficción, nº 60.

1955 (edición 1981)

253 páginas

 

La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Leguin

Espacio Revelación, Alastair Reynolds

El nombre del mundo es bosque, Ursula K. Leguin

Saga de los Heeches, Frederik Pohl (Pórtico, Tras el incierto horizonte, El Encuentro, Los Anales de los Heeches, Los exploradores de Pórtico)

La ciudad al final del tiempo, Greg Bear

Los desposeídos, Ursula K. Leguin

La realidad oculta, Brian Greene

La tierra silenciada, Graham Joyce

Yo soy un extraño bucle, Douglas R. Hofstadter

Guía Turística de Marte, William K. Hartmann

El libro de la nada, John D. Barrow

Computer Connection, Alfred Bester

Entrelazamiento, Amir D. Aczel

Y eso es todo. Un nuevo año de lectura comienza, ponemos el contador a cero.

La Realidad Oculta

Copérnico destronó al ser humano como centro del Universo y ese sólo fue el primer paso de una serie de descubrimientos científicos que nos alejaban definitivamente del puesto de privilegio que la humanidad suponía como inmutable. Con la teoría del Big Bang y la datación de la edad de la Tierra, del Sol y del Universo en su conjunto, parecía que ya estaba todo dicho: somos una minúscula mota de polvo en el espacio y el tiempo. Pero, como muestra Brian Green en este libro, todavía es posible dar un paso más allá: ¿Y si todo lo que nos rodea, todo lo que podemos ver, es realmente una minúscula parte de una infinidad de otros universos?

Basándose en las teorías físicas de los dos últimos siglos, el autor navega por las posibilidades que subyacen en los entresijos de dichas propuestas teóricas. Así, enumera 9 posibles multiversos; algunos de ellos son totalmente incomprobables en la práctica, y otros podrían serlo de manera indirecta. Estos son los multiversos que propone:

Multiverso mosaico: Si nuestro universo es infinito en espacio y tiempo, necesariamente se darán las mismas condiciones que tenemos en nuestro horizonte visual en infinitas partes de esa infinitud (habrá infinitas Tierras iguales que la nuestra, infinitas Tierras en las que no ha nacido Hitler, infinitas Tierras en las que el ser humano no ha llegado a existir, infinitas Tierras en las que el Partido Popular gana por mayoría absoluta las elecciones andaluzas del 2012 y la prima de riesgo española baja por debajo de los 300 puntos, etc… las posibilidades son infinitas)

Multiverso inflacionario: Se basa en el concepto de Inflación que explica el rápido crecimiento del Universo después del Big Bang. Es posible (físicamente viable) que esa inflación siempre esté ocurriendo y constantemente aparezcan nuevas burbujas inflacionarias que crearían universos, aunque no todos tienen por que tener las mismas leyes físicas que el nuestro. Nuestro universo sería uno más de esos “universos burbuja”.

Multiverso brana: Desde la teoría de cuerdas, o teoría-M, nuestro universo sería una “brana” tridimensional más flotando en un espacio de dimensiones más altas poblada por otras “branas” similares a la nuestra.

Multiverso cíclico: Un multiverso en el tiempo; dos de las anteriores branas chocan cíclicamente, provocando un big bang cada vez que las condiciones son apropiadas. Cuando un universo se “diluye”, vuelven a chocar y a comenzar el ciclo.

Multiverso paisaje: Partiendo de la base de que, según la teoría de cuerdas, el espacio es decadimensional, con 6 dimensiones diminutas enrrolladas en sí mismas, existen unas 10 elevado a 500 posibles maneras de compactarlas, y suponiendo cierto el campo inflatón (que hace posible el universo inflacionario), existiría la posibilidad de múltiples universos cada uno con sus 6 dimensiones extras enrrolladas de manera distinta.

Multiverso cuántico: El más querido por los escritores de ciencia-ficción. El gato de Schrödinger hecho realidad. Esta interpretación de la mecánica cuántica rechaza el colapso de la onda de probabilidad cuántica. Si la onda de probabilidad nos dice que un electrón concreto tiene 99% de probabilidad de estar en Madrid y un 1% de estar en Toledo, cuando finalmente lo observamos y resulta que está en Madrid, no quiere decir que ya no es posible que esté en Toledo: existe un universo en el que está en Toledo, y un científico de ese universo lo verá en Toledo, pero sabrá que existen numerosos universos en los que se encontrará en Madrid. Esta variedad implica infinitos universos.

Multiverso holográfico: El más extraño de todos. Nuestra realidad es un reflejo de otro universo “frontera” (como si ese universo fuera la superficie de una esfera y el nuestro lo que hay dentro; todo lo que sucede en esa superficie, se refleja o manifiesta en el interior). Proviene de datos experimentales que implican a la teoría de cuerdas y la física cuántica.

Multiverso simulado: Resumiendo: Matrix. Debido a los avances tecnológicos de cualquier sociedad, podría darse el caso de que sus miembros decidan recrear universos completos por computadora.

Multiverso final: Todo es posible, todas las formulaciones matemáticas y físicas son posibles. Partiendo de este principio, todo universo que pueda ser descrito, matemática y físicamente, existe. Incomprobable. En este caso es cuestión de fé.

 

Es abrumador pensar en las posibilidades que brinda la física teórica, pero no deja de ser curioso que en todos los casos, las ecuaciones de diferentes teorías físicas permiten interpretaciones que llevan a uno u otro multiverso. Muy recomendable este libro y edificante reflexionar sobre lo que propone el autor.

Para terminar, un video hecho por Cyriak, la única persona que ha viajado a las 6 dimensiones extra y ha sobrevivido para contarlo:

True Loves, Hooray For Earth

Yo soy un extraño bucle

Los entes animados son aquellos que, a un determinado nivel de descripción, manifiestan cierto tipo de patrón en forma de bucle, algo que inevitablemente ocurre cuando un sistema dotado de la capacidad inherente de clasificar el mundo percibido en categorías discretas expande drásticamente su repertorio de categorías, haciéndolas cada vez más abstractas. Ese patrón alcanza su máximo exponente cuando se convierte en una autorrepresentación profundamente arraigada -una historia que el ente se cuenta a sí mismo-, en la que el “yo” del ente en cuestión desempeña el papel de protagonista como un único agente causal movido por un conjunto de deseos. Un ente es animado en el mismo grado en que haya emergido en él ese bucle del “yo”, ya que la presencia de un patrón así no es en absoluto una cuestión de “todo o nada”. En síntesis, pues, en tanto en cuanto exista un patrón del “yo en un sustrato dado, el ente será animado, y cuando no exista tal patrón, el ente será inanimado.

Douglas Hofstadter (autor de Gödel, Escher y Bach), intenta en este libro explicar el por qué de la consciencia; cómo es posible que un pedazo de materia llegue a pensar sobre sí mismo. Su respuesta se aleja drásticamente de la dualidad “alma-cuerpo” o “espíritu-materia”. Según su teoría, son las propias interacciones físicas de la materia las que provocan, cuando el cerebro aumenta en complejidad, la aparición de un bucle autorreferente.

Partiendo de los descubrimientos de Gödel sobre la incompletitud de los Principia Mathematica de Russell y Whitehead el autor llega a la conclusión de que la consciencia, el alma, el espíritu, nuestra “yoidad”, es el resultado inevitable de la complejidad de nuestro cerebro. Esa característica no es algo discreto, sino contínuo, con lo que puede rastrearse en el resto de animales, en las máquinas e incluso seguir su aparición y evolución en nuestro propio desarrollo.

Esta manera de ver la consciencia es un planteamiento radical, una bomba atómica lanzada contra la omnipresente imagen de seres dotados de algo que no se puede medir pero que está presente en cada uno de nosotros: el alma. Ayudado por metáforas (más o menos afortunadas) visuales y conceptuales, poco a poco su idea queda más o menos clara, y uno no puede dejar de sorprenderse de las conclusión de lo expuesto: no existe el “yo”, no es algo único que se nos asigna por arte de magia. Un ejercicio de desmitificación increíblemente bien argumentado y que sigue dando vueltas en la mente del lector porque las implicaciones son enormes.

Realmente interesante y, aunque pueda parecer algo abstruso, el esfuerzo de Hofstadter consigue su propósito y permite posteriores reflexiones sobre una de las cuestiones claves para comprender nuestra realidad.